Personas en Acción - Guía Web: Ecología, Solidaridad...
Nuevo - Guía Web: Ecología, Solidaridad,
Crecimiento Personal, Cambio Social, Países ...
Guía Compras: Libros, DVD, Música ... - English
Contenido, Índice, Azar - Tablón - Donar, Acerca
Personas en Acción: Tablón de Mensajes: Tablón Archivado: Archivo Noviembre/Diciembre 1999: La tortura que no cesa  
Más

La tortura que no cesa
Tablón de mensajes
Mensajes
Temas relacionados:   Archivo Noviembre/Diciembre 1999    

Esta página es parte del tablón archivado. Puedes leer o publicar nuevos mensajes en el tablón actual.

Búsqueda en el Tablón | Último Día, Tres Días, Semana | Log In | Log Out | Registro | Perfil | Árbol | Ayuda

La Tierra, África, desde la nave espacial Galileo, por NASA/JPL La Tierra, India y Australia, desde la nave espacial Galileo, por NASA/JPL La Tierra, vista desde el Apolo 17, por NASA La Tierra, el mármol azul (el oeste), por NASA - Centro de Vuelo Espacial Goddard



Francisco Arias Solis
19 dic 1999 - 11:00   Editar Mensaje Borrar Mensaje Mover Mensaje (Sólo Moderador/Administrador)
La tortura que no cesa

LA TORTURA QUE NO CESA.

“Los tristes de la locura,
de la sangre y el espanto,
la tortura y la tortura.”
Rafael Alberti.

NO ES POSIBLE CURAR UNA INFAMIA
REALIZANDO OTRA MAYOR.

La abolición de la esclavitud fue un máximo tema para la civilización del siglo XIX, para la
civilización con epidermis blanca, por supuesto. El año que nos resta del siglo XX se debiera
tomar a empeño de honor la supresión de la tortura ejercida todavía en muchos países por las
minorías violentas. Una vez suprimida la pena de muerte tan estúpida como bárbara en los países
civilizados, lo más urgente sería la eliminación de las torturas y horrores en frío, como práctica
consuetudinaria, cínica y felina. Digo felina porque no sé si hay otros animales, fuera de la gata,
que brinden a sus pequeñuelos un ratoncete moribundo para su solaz y adiestramiento.

Todo lo demás resbala a segundo plano: derechos humanos, códigos, salarios, libertades públicas
y sociales, escuelas, higiene, pavimentación; todo será miseria y basura mientras sea posible que
unos hombres armados torturen. Y mientras eso pueda acontecer, todas las pretendidas leyes de
humanidad y justicia serán más que inútiles, ya que tapan la boca a quienes gritan espantados
ante esas efectivas vigencias.

Habla Quevedo de cierto pícaro, tan humilde y modoso, que no “levantaba los ojos a ninguna
mujer, aunque sí las faldas”. A esta civilización se le ha ido la fuerza por la pluma. Mucha ley,
mucho reglamento; más la vida hace un regate y te saca un palmo de narices. Son cien veces más
honestas las leyes que se hacían hace muchos años para ser cumplidas.

He aquí un pasaje de Montaigne, incalculablemente actual por donde quiera que abramos sus
Ensayos: “A los muertos no los compadezco, y más bien lo envidiaría; los que están muriendo sí
me causan gran pena. No me ofenden tanto los salvajes que asan y comen los cuerpos difuntos,
como quienes los atormentan y persiguen en vida. En la misma justicia, todo lo que va más allá
de la muerte simple me parece pura crueldad, y esto vale sobre todo para nosotros, que
debiéramos cuidar de que las almas partiesen en buen estado; lo que no puede ser, si han sido
agitadas y desesperadas por tormentos insoportables”. Adorable Montaigne: eres un clásico,
sigues viviendo. Tales palabras tendrían todavía que perforar las conciencias de piedra de
muchos pretendidos cristianos.

El remedio a semejantes desventuras no puede brotar de las leyes, ni de los regímenes políticos
que soslayan muy tangencialmente los senos profundos de la vida y de los afanes humanos. Ni es
posible curar una infamia realizando otra mayor, porque entonces sería el cuento de nunca
acabar. La cura de tan inmensos daños sólo puede venir de una remoción en las conciencias y de
una voluntad firme y sostenidamente exteriorizada. El hombre de finales del milenio tendría que
experimentar una angustiosa sensación de vergüenza, de no poder vivir, mientras ocurra que
semejantes suyos son sometidos sañudamente a violentas torturas. Bastaría incluso con
preocuparse fuertemente de ello mientras se platica con el amigo en la calle o con Dios en el
templo. Nada resiste a un sentir vivido y manifestado. Y como dijo el poeta: “Hoy no quiero
cantar, / quiero mi voz para el grito, / mi aliento para gritar.”


Francisco Arias Solis
e-mail: aarias@arrakis.es
e-mail: pazylibertad@arrakis.es

En Navidad:
Paz y libertad.

Aviso: Se ruega a los poetas que participen en el IV Festival Poético por la Paz y la Libertad,
cuya convocatoria figura en la URL: http://www.arrakis.es/~aarias/poemaIV.htm.
Invitación que se extiende a tod@s l@s niñ@s.

Gracias.

Enlace: Foro Libre

Inicio - Búsqueda - Nuevo - Guía Web: Ecología, Solidaridad, Crecimiento Personal, Cambio Social, Países ...
Guía Compras: Libros, DVD, Música ... - English - Contenido, Índice, Azar - Archivo - Tablón - Donar, Acerca
La tortura que no cesa - Tablón de Mensajes - Personas en Acción
http://personasenaccion.com/tablon/1/556.html