| ¿Qué es la verdad? ¿Se ha preguntado usted alguna vez, qué piensa Dios de la voz que habla dentro de usted? La claridad de la Biblia en este asunto es incomparable: “Conoce el Eterno, que el hombre NO ES SEÑOR DE SU CAMINO, ni del hombre que camina es el ordenar sus pasos” (Jeremías 10:23). Dios mira nuestros corazones también, y sabemos lo que Él ve allí: “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso ¿quién lo conocerá?” (Jeremías 17:9). Si usted desea ser guiado en una trayectoria incorrecta por algo que es desesperadamente perverso, entonces sólo escuche su voz interna. Jesucristo habló de escuchar una voz, pero no propiamente la nuestra: “mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen” (Juan 10:27). En vez de aconsejarnos a escucharnos a nosotros mismos, Él dijo que guardáramos los Mandamientos (Mateo 19:17). De hecho, 1 Juan 5:3 nos dice que la verdadera expresión del amor a Dios consiste en seguir las instrucciones que Dios nos da. El tono irremediablemente perverso de nuestra propia voz está constantemente gritando para apartarnos de Jesucristo. Y aún más que eso, tenemos otro ruido que contender: a Satanás, el diablo. Él intenta constantemente engañarnos tal como lo hizo con Eva en el jardín del Edén, que seguramente creyó que ella hacia su propia decisión mientras escuchaba la voz de Satanás. Él tuvo éxito ese día, y Apocalipsis 12:9 nos dice exactamente cuán exitoso ha sido desde entonces; engaña al mundo entero. Es llamado “el príncipe de la potestad del aire” en Efesios 2:2, él está difundiendo siempre sus pensamientos, actitudes e impulsos. Demasiado a menudo le escuchamos a él en vez de a Dios, juzgando nosotros mismos cuál de los dos está en lo correcto. La humanidad siempre cree que sabe más que Dios. Esta idea que intrínsicamente sabemos distinguir entre lo bueno y lo malo ha pasado de padres a hijos desde que Adán y Eva rechazaron la revelación de Dios, tomando la prerrogativa de decidir, por si mismos lo que esta bien y lo que no. Toda guerra, toda enfermedad y cada cosa mala que ha sucedido en los 6.000 años pasados han sido un resultado de esa decisión, un resultado de la decisión que no solamente “ningún profesor, predicador, padre, amigo u hombre sabio puede decidir”, sino que ni siquiera Dios mismo puede decirle a un hombre la diferencia entre lo correcto y lo incorrecto. ¿Qué clase de decisiones ha tomado usted al escuchar esa voz interna? ¿Es usted, como ésos en la Israel antigua, haciendo lo que mejor le parece? Basar decisiones en esta manera de pensar no traerá felicidad, alegría o paz VERDADERA en su vida. Si usted examina de cerca su vida, ¿encuentra felicidad verdadera? ¿Abundancia verdadera? ¿Éxito verdadero? Escuchando la voz de Dios (las instrucciones encontradas en su palabra) nos trae todas esas cosas y bendiciones garantizadas de nuestro Padre: “Ahora, pues, si diereis oído a mi voz y guardáreis mi pacto, seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos, porque mía es toda la tierra” (Éxodo 19:5). Nuestra confianza no debe estar en la voz de hombres, sino en la Palabra de Dios. Editó: MOGAPE mogperea@latinmail.com
|
|