esto tambien esta extraido del blog... me voy a vivir al pueblo por que ay vacas............ Para marchar a vivir a un pueblo(1) hay que cumplir varias condiciones. Una de ellas y fundamental es disponer del modus vivendi. Existen tres maneras (hay otras, como vivir de rentas o ser mochilero, pero no vienen al caso). La primera es que tienes claro que vas a montar un negocio y que dispones de la inversión necesaria. La segunda puede ser encontrar un puesto de trabajo allí y en las cercanías. La tercera, eres un profesional liberal (liberado me gusta más) o un tele-trabajador(2). Sobre la primera manera, ya es motivo de debate en otros foros de este grupo, así que la matamos aquí. La segunda, es un problema difícil de solucionar. Son muchos los ayuntamientos que intentan captar industrias y pocos los que lo consiguen. Y no suele ser por falta de suelo, es por falta de incentivos fiscales, infraestructuras logísticas y un largo etcétera de cuestiones que sobrepasan la capacidad de gestión de los pequeños consistorios a los que nos referimos aquí. La tercera manera es sobre la que quiero centrar el discurso. Habiendo como supongo que hay muchos profesionales liberados y tele-trabajadores (empleados por terceros) que podrían estar dispuestos a Tornar al Medio Rural, me resulta paradójico que los pueblos “se vendan” tomando en cuenta solo los intereses y las preferencias de estos posibles residentes y olvidando sus necesidades básicas para trabajar. Sin ir más lejos, hoy ha caído en mis manos un folleto de presentación del pueblo donde vivo. Su contenido es una invitación a visitarlo, un descriptivo de grandes espacios verdes, arquitectura románica, vacas y cabras… Sí, habla de lo bien comunicado que está (no es del todo cierto) y de unas infraestructuras que nos quedan a kilómetros de distancia. Sin embargo, en ningún momento habla de las soluciones que ofrece o de las posibilidades reales que tendrá allí un profesional liberado o un tele-trabajador que decida instalar su puesto de trabajo y residencia habitual en el pueblo. No habla de cobertura móvil, ni de la existencia de Internet Rural, ni de la disponibilidad de ordenadores y conexión a Internet en el Casal y la Escuela Municipal, o de posibles ayudas ofrecidas desde el Ayuntamiento. Teléfono móvil, ordenador personal y conexión a Internet. Esto es lo único que necesitan algunas personas para trabajar. Nada más. En este sentido, el lugar es lo de menos, como también lo es la existencia o no de oportunidades laborales, pues no son requisito para tomar la decisión de instalarse. El trabajo ya lo tienen, lo que no tienen es un pueblo que, además de bonito, tranquilo y agradable, sea eficaz para su desempeño profesional. Los pueblos que se preocupan de atraer pobladores utilizan argumentos del siglo pasado: arquitectura, flora, fauna, encanto… Y está muy bien, pero no es suficiente. Ante la incapacidad manifiesta para atraer grandes inversiones industriales o de otro tipo, tal vez deberían reorientar algunos planteamientos de tipo “estratégico” ante la posibilidad de atraer “pequeñas inversiones”. Esta alternativa, cuyos máximos exponentes son los perfiles citados, no sólo aportan “vida y sabia nueva” al pueblo: lo enriquecen con la entrada de dinero que procede del exterior (mejoran la balanza comercial del pueblo) y que gastan en el pago de impuestos, en el alquiler de inmuebles, en la construcción o rehabilitación de viviendas, en las compras en los comercios, bares y restaurantes del pueblo, en las hospederías cuando los fines de semana llega la visita de los familiares y amigos… En definitiva, vida, sabia y dinero nuevo. ¿El anuncio que deberían plantar en la carretera, junto al letrero del nombre del pueblo? “Aquí, además de vivir bien, tienes conexión a Internet y cobertura 3G”. (1) Pueblo, pueblo. Al campo, pocos habitantes y recursos escasos. (2) El perfil no define el carácter, que en este caso será el de personas que sienten la necesidad vital de una vida rural, no veraneantes quejosos de malos olores naturales o tecnócratas snobs. as......... |